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Apr 01

Día Mundial del Agua 2017: “Aguas residuales, ¿por qué desperdiciar agua?”

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La Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó el 22 de diciembre de 1993 la resolución A/RES/47/193 por la que el 22 de marzo de cada año fue declarado Día Mundial del Agua, a celebrarse a partir de 1993, en conformidad con las recomendaciones de la Conferencia de la Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo contenidas en el Capítulo 18 (Recursos de Agua Dulce) de la Agenda 21. Se invitó entonces a los diferentes Estados a consagrar este día, en el marco del contexto nacional, a la celebración de actividades concretas como el fomento de la conciencia pública a través de la producción y difusión de documentales y la organización de conferencias, mesas redondas, seminarios y exposiciones relacionadas con la conservación y desarrollo de los recursos hídricos así como con la puesta en práctica de las recomendaciones de la Agenda 21.

Este año, el tema del Día Mundial del Agua, el 22 de marzo, fue “Aguas residuales, ¿por qué desperdiciar agua?”. Se trata de reducir y reutilizar las aguas residuales. El objetivo 6.3 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDG) es “mejorar la calidad del agua, reducir la contaminación, eliminar los vertidos y minimizar la liberación de productos químicos y materiales peligrosos, reducir a la mitad el porcentaje de aguas residuales no tratadas y aumentar sustancialmente el reciclaje y la reutilización segura del agua”.

El Mensaje de la Sra. Irina Bokova, Directora General de la UNESCO, con motivo del Día Mundial del Agua, fue el siguiente.

“La mayoría de las actividades humanas generan aguas residuales, y más del 80% de  las  aguas  residuales  de  todo  el  mundo  se  liberan  en  el  medio  ambiente  sin  tratamiento.  Esta  situación  no  puede  continuar:  este  es  el  mensaje  del  Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos. Limitar la  liberación en  la  naturaleza  de  aguas  residuales  sin  tratar  no  solo  salva  vidas  y  mejora la salud de los ecosistemas, sino que, además, puede contribuir a fomentar el   crecimiento sostenible.

El acceso al agua potable y al saneamiento es esencial para los derechos humanos, la dignidad y la supervivencia de mujeres y hombres de todo el mundo, en especial los más desfavorecidos. También es decisivo para avanzar en la consecución de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en su conjunto, puesto que el agua es un  hilo  conductor  de  los  17 Objetivos  de  Desarrollo  Sostenible  y  sus  metas  interrelacionadas.

Ante la demanda creciente, las aguas residuales pueden constituir una alternativa fiable  como  fuente  de  abastecimiento  de  agua;  para  ello  es preciso  cambiar  el paradigma de la gestión de las aguas residuales, pasando de “tratar y desechar” a “reducir, reutilizar, reciclar y recuperar”. Las aguas residuales ya no deberían verse como un problema, sino como parte de la solución para problemas a los que se están enfrentando  todas  las  sociedades.  Las  aguas  residuales  tratadas  pueden  ser  una  fuente alternativa de abastecimiento de agua económicamente eficiente, sostenible, segura  y  fiable  para  diversos  fines,  desde  el  riego  hasta  los  usos  industriales, pasando por el consumo de agua potable, especialmente en situaciones de escasez de agua. Para ello, debemos cambiar las mentalidades, concienciar y redoblar los esfuerzos educativos para compartir los beneficios de la reutilización de las aguas residuales. (…)

En un momento en que la demanda está creciendo y los recursos limitados se ven cada  vez  más  afectados  por  la  extracción  excesiva,  la  contaminación  y  el  cambio  climático, no debemos desaprovechar las oportunidades que ofrece la mejora de la gestión de las aguas residuales. Este es el mensaje de la UNESCO en el día de hoy: no podemos permitirnos desperdiciar las aguas residuales”

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